Desarrollo Comunitario. Eunomia, Revista en Cultura de la legalidad

Desarrollo Comunitario. Eunomia, Revista en Cultura de la legalidad

El concepto de desarrollo ha experimentado cambios a lo largo del tiempo, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos y Europa occidental implementaron políticas de desarrollo como parte de la reconstrucción internacional. La noción tradicional de desarrollo, centrada en el progreso material occidental y el crecimiento económico cuantitativo, ha sido objeto de críticas por su enfoque limitado y su contaminación ideológica.


El enfoque occidentalizado del desarrollo ha llevado a la aparición de términos como desarrollo humano, desarrollo sostenible, desarrollo local y desarrollo comunitario, buscando resaltar dimensiones del desarrollo más allá del crecimiento económico. El desarrollo comunitario se presenta como un enfoque que pretende mejorar las condiciones económicas, sociales y culturales de las comunidades a través de la participación y articulación entre la población y las instituciones. Este proceso se caracteriza como pedagógico y dinámico, abierto y orientado a la prevención a largo plazo, en contraste con intervenciones de urgencia para situaciones de deterioro social.


En relación con la noción de comunidad, se destaca su estrecha relación con el desarrollo comunitario. La comunidad es un espacio sentido como propio por sus residentes, donde la identificación con el entorno es fundamental para la apropiación y participación social, elementos clave en el desarrollo comunitario.


Aunque la comunidad se asocia comúnmente con lo local, el desarrollo comunitario amplía su alcance a múltiples dimensiones, destacando tres ejes básicos: 

  • Medioambiental

  • Importancia del espacio público y equipamientos socioculturales

  • Promoción de la cohesión social, participación y gobernabilidad a nivel local.


El desarrollo comunitario se caracteriza por ser un método de intervención que busca mejorar condiciones económicas, sociales y culturales mediante la participación y articulación entre la población y las instituciones. Este enfoque se distingue por ser un proceso pedagógico y dinámico, orientado a la prevención a largo plazo, contrario a intervenciones urgentes en situaciones de deterioro social.


Es importante la participación activa de todos los agentes de la comunidad en el desarrollo comunitario, estableciendo procesos de articulación con instituciones para alcanzar objetivos comunes. Se destaca que no se trata de un programa con planificación cerrada, sino de un proceso abierto que fomenta el autoaprendizaje, la ciudadanía y la democracia con el fin de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.


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